asociacion alba

Las graves dificultades que encuentra el colectivo de personas con discapacidad para acceder a los servicios comunes de la sociedad precisa del desarrollo de mecanismos particulares de intervención que posibiliten el uso y disfrute de lo que se considera normal para cualquier ciudadano. En el caso de España, y con objeto de impulsar la inserción laboral de dicho colectivo, se han implementado, en los últimos años, políticas de empleo, a la par que se ha potenciado la formación especialmente dirigida a estas personas.

Un paso importante al respecto fue el «Plan para la reactivación del empleo de las personas con discapacidad», elaborado en 1993 por el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) y el «Informe sobre la situación y el empleo de las personas con discapacidad y propuestas para su reactivación”, realizado por el Consejo Económico y Social en 1995. Un año después, el CERMI redactó el «Plan de medidas urgentes de fomento del empleo de personas con discapacidad». Como resultado de todo este proceso, se ha incorporado a partir de 1998 una serie de medidas para mejorar la capacidad de inserción laboral de los discapacitados en los Planes de Acción para el Empleo.

De cara a facilitar el acceso al mercado laboral  de colectivos en riesgo de exclusión y, en particular para el caso que nos ocupa, se creó la figura de los CEE o CET – Centros Especiales de Empleo o Centro Especial de Trabajo, conocido como puesto de trabajo protegido. En general, se entiende que un puesto de trabajo está protegido cuando el acceso o permanencia en el mismo elude total o parcialmente la libre concurrencia con los demás trabajadores.

En esta línea de inserción laboral, las personas con minusvalía pueden acogerse a la fórmula de los CETs cuyo principal objetivo es realizar un trabajo productivo, desarrollando una gestión sujeta a las mismas normas y requisitos que los que afectan a cualquier empresa del sector al que pertenezcan. Por ello, su estructura y organización, sin perjuicio de sus especiales características y la peculiar función que cumplen, debe ajustarse a las de una empresa ordinaria. En estos Centros el número máximo de trabajadores discapacitados no puede superar el 70 por ciento del total de la plantilla, excluyendo del cómputo de trabajadores a aquellos no discapacitados que se dediquen a trabajos de ajuste personal y social de los trabajadores con minusvalía. Pueden acceder a los CETs los trabajadores discapacitados que tengan reconocida una minusvalía de, al menos, un 33 por ciento que provoque una disminución de su capacidad de trabajo igual o superior a dicho porcentaje.

A día de hoy el modelo de negocio de los CET es muy variado. Podemos encontrar centros  dedicados a la prestación de servicios como jardinería, manipulación, gráficas, hostelería, servicios administrativos y de documentación, call center, logística, etc. Además de estos servicios podemos encontrar centros dedicados a la elaboración y distribución de productos, en los que cabe diferenciar los artículos elaborados de forma artesanal, que encontramos desde tarjetas navideñas, bisutería, fulares de seda, rosas de papel o de tejido, jabones naturales e incluso repostería.

Desde Fundación Logística Justa queremos agradecer a todos los CETs con los hemos trabajado y seguimos trabajando habitualmente: ADISCO, Associació ALBA, Fundación CARES, Fundación COINTEGRA, Fundación Gaspar de Portolà, Fundación La Calaixera,  Fundación MAP, Fundación TEB Estació, Fundación Tallers, Grupo ASPROSEAT, ICARIA Gràfiques, Jabones de AFIM, L’Olivera, TAC Auria, Talleres Bellvitge, Taller Shallom, Teixidors.

Porque con vuestro esfuerzo construimos a un futuro con mayores oportunidades.